Seguro que muchas veces te has preguntado …¿para qué me sirve a mí hacer Networking?

Nos encontramos en un mundo interconectado en el que la velocidad, la inmediatez y la tecnología se han convertido en nuestro día a día y cuando pensamos en herramientas para hacer negocio, seguro que lo primero que nos viene a la mente son herramientas digitales. Nuestro website, las redes sociales o el email, nos ofrecen sin duda fantásticas oportunidades para iniciar un primer contacto. Sin embargo, debemos recordar que en los negocios, como en casi todos los demás aspectos de la vida, son las personas las que toman las decisiones. Las personas se comunican, interactúan se inspiran y toman decisiones al encontrarse y comunicarse con otras personas. Los negocios, las ideas y el emprendimiento surgen de las relaciones humanas.

Por ello cuando hablamos del famoso networking, o más bien de la generación de relaciones humanas enfocadas a la generación de negocio, debemos tener en cuenta que la velocidad, la inmediatez y la tecnología deben sustituirse por el trabajo a fuego lento, las relaciones a largo plazo y el contacto directo.

Recordemos un discurso del gran gurú de la tecnología Steve Jobs, en el que pronunció las siguientes palabras:

En esta era interconectada existe la tentación de creer que las ideas pueden desarrollarse a través de mensajes de correo electrónico y en el iChat. Eso es una locura. La creatividad surge en las reuniones espontáneas, en las discusiones cara a cara. Tú te encuentras con alguien, le preguntas qué está haciendo, te sorprendes y pronto te encuentras elucubrando todo tipo de ideas.

Y entonces..¿para que me sirve hacer Networking?

Mucho se habla de Networking en esta época incierta en la que mucha gente tiene la necesidad  de buscar nuevas oportunidades para hacer negocios, de abrir nuevas carreras profesionales o de emprender una nueva idea. Pero, realmente, ¿en qué consiste el Networking y para qué me sirve?

¿Qué es el Networking?

El networking es una forma de ampliar nuestra red de contactos y generar relaciones profesionales que nos sirvan para detectar oportunidades y para conseguir potenciales clientes o colaboradores. Realizar un networking de éxito no se basa tan solo en ir a reuniones enfocadas a conocer a gente, eso es solo un primer paso, se trata sobre todo de generar y cultivar relaciones profesionales a largo plazo, basadas en la confianza y enfocadas a generar un beneficio para ambas partes.

Al estar basado en relaciones humanas de largo plazo, el networking debe cultivarse de forma habitual, como parte fundamental de nuestra labor empresarial o profesional. Además de ser una práctica útil y enriquecedora ¡es tremendamente divertida!

Se dice mucho que hay que hacer networking “cuando no te hace falta” para poder recoger sus frutos cuando sí te hace falta. De manera que lo que te propongo es integrar el cultivo de tus relaciones profesionales en tu día a día de la forma más natural posible, para que puedas generar relaciones personales enriquecedoras que puedan ayudarte en tu labor profesional y potenciar tus oportunidades profesionales. ¡Veamos cómo!

Vamos a ver tres sencillos pasos que pueden ayudarnos a establecer unas pautas de trabajo e integrar el cultivo de nuestras relaciones de trabajo en nuestro día a día.

1.   Primer paso: Cultiva tu primer círculo de contactos

Todos somos conscientes de que tenemos un primer círculo de personas conocidas que pueden darnos un empujón a la hora de desarrollar nuestro negocio o carrera profesional y tiramos habitualmente de estos contactos de forma natural. Mantener y trabajar tu red de contactos te permite estar al día de lo que ocurre en tu entorno profesional, conocer lo que los demás están haciendo, ver nuevas iniciativas y proyectos y detectar oportunidades de colaboración.

Este tipo de networking es fácil de hacer y solo debemos obligarnos de forma habitual a retomar el contacto con antiguos compañeros de trabajo, compañeros de estudios, amigos o conocidos para preguntarles cómo les va, qué están haciendo, detectar oportunidades de colaboración, además de ofrecer nuestra ayuda a todos ellos. Mantén tu agenda actualizada con llamadas, mensajes y, sobre todo, propón encuentros y reuniones. Fomenta el cara a cara y verás cómo mejoran tus relaciones y surgen nuevas oportunidades de forma natural.

Un método muy efectivo es reservar un día de la semana para hacer llamadas informales de mantenimiento de tu red de contactos. Siéntate tranquilamente con tu agenda y un teléfono y dedícate a llamar y hablar con tus contactos. Dale tiempo a cada llamada, habla de forma relajada, charla con tu contacto y pregúntale qué está haciendo. Proponle quedar en persona para ir a tomar un café, salir a tomar algo, tener una comida o una reunión si tienes alguna propuesta concreta. Te aseguro que te sorprenderás de los resultados en menos de un mes. Activar tu círculos cercanos seguro que generará oportunidades que no habías tenido en cuenta.

Muchas veces pensamos que “si me necesita ya me llamará”, pero no nos damos cuenta que esto no siempre es así. En nuestro ajetreado día a veces no tenemos en cuenta a todas las personas que conocemos o no sabemos si han cambiado de trabajo o han montado un nuevo negocio, por lo que el estar ahí y recordarles lo que haces y tus proyectos puede generar una oportunidad de oro. ¿Te la vas a perder?

En este punto debes tener en cuenta que en tu agenda de contactos para trabajar tu red debes incluir personas de ambos sexos. Las mujeres a veces tenemos un pequeño bloqueo al hacer o mantener contactos con hombres para objetivos profesionales, ya que tenemos la tendencia a pensar que “puede parecer otra cosa”. Para ello asegúrate de que en tu red incluyes contactos independientemente de que sean hombre o mujeres, actúa igual con unos y con otros y asegúrate de enfocar las primeras llamadas o encuentros en términos estrictamente profesionales. Evita entrar en muchos detalles personales, sobre todo en un principio, para que no haya lugar a confusiones y ¡adelante! Un contacto es un contacto y debes explorar las oportunidades sin prejuicios.

2.   Segundo Paso. Rescata tu segundo círculo de contactos

Una vez seas capaz de gestionar tu agenda de contactos más cercanos, puedes proponerte activar una segunda capa de contactos. Recupera todos aquellos contactos estrictamente profesionales con los que alguna vez hayas trabajado o con los que hayas interactuado.

Un antiguo cliente, un antiguo compañero de estudios o de trabajo o ese cliente que te compró un proyecto hace tiempo y del que no volviste a saber nada o que cambió de empresa, ese amigo de tu hermano tan simpático…busca tus contactos, completa tu lista y ¡Llama! Cuéntales lo que estás haciendo, tus proyectos tus objetivos y pregúntales por los suyos. ¡No te cortes! Explora oportunidades de colaboración con personas que ya te conocen de algo y haz que te conozcan mejor, verás que los resultados son mucho más interesantes de lo que podrías imaginas.

Muchas veces nos empeñamos en crear nuevos contactos de cero cuando hay un campo amplio por explorar a nuestro alrededor y el coste de adquisición de un cliente es muy alto. Si una vez confió en ti ¿por qué crees que no lo hará de nuevo?

Si lo necesitas puedes generar una “excusa” para ser más concreto y establecer una colaboración. Busca algo que les pueda interesar, busca y repasa su perfil en LinkedIn y conoce un poco más a qué se están dedicando en este momento para ver oportunidades y sacar temas adecuados o si es posible, háblales de una oportunidad concreta. Una persona que ya te conoce de algo siempre te dará más oportunidades de hablar y se interesará por las novedades.

Otra herramienta completamente infalible es preguntar, pasa saber más sobre ellos, conocer en detalle a que se están dedicando, interesarte genuinamente por lo que están haciendo y ofrecer tu ayuda de forma natural y auténtica. No les intentes vender nada, las relaciones a largo plazo deben surgir de forma natural y una ayuda puntual en un momento dado puede resultar en un cliente o colaborador de gran valor en el futuro. Ofrece tu ayuda, da aquello que puedas dar de forma real y sincera y verás resultados espectaculares en poco tiempo.

3.   Tercer paso. Amplía tu red de contactos

Una vez seas capaz de gestionar de forma habitual los dos círculos más inmediatos puedes pasar al tercer paso, que es hacer crecer tu red de contactos con gente que no conoces de nada. Ampliar tu red de contactos te permite ver más allá, ser permeable a nuevas ideas y a fuentes de motivación y de creación adicionales y, por tanto, acceder a nuevas redes de contactos que te pueden ofrecer oportunidades para crecer y para hacer negocio.

Para ampliar nuestra red de contactos una de las mejores maneras es asistir de forma habitual a alguno de los múltiples eventos de networking que se celebran en tu localidad. Seguro que hay muchas oportunidades para asistir a eventos, congresos, jornadas y acciones específicas de networking que te pueden ayudar a esta tarea.

Para ello busca en Internet centros de tu interés que ofrezcan este tipo de eventos, y crea además una agenda de eventos formativos relacionados con tu mercado a los que puedas asistir. Cuando más amplio sea tu plan de networking más variada será tu interacción. Asiste a ferias, congresos, cursos y seminarios además de a eventos puros de networking.

Pero ¡ten cuidado!, el networking debe estar pensado y dirigido a cumplir unos objetivos, si no es así puede ser que te encuentres en muchos eventos en los que tan solo estás perdiendo el tiempo. Prueba y evalúa cada evento para saber si la gente que asiste puede enriquecerte de alguna manera y si tú puedes aportar algo a esos grupos y realiza un seguimiento constante.

  • Realiza un plan de trabajo para todas las sesiones a las que asistas y actúa en consecuencia, sigue siempre tu plan y ponte un número de personas objetivo a contactar para no dejarte llevar por distracciones. Sigue tu objetivo principal ya sea dar a conocer tu empresa, labor profesional, idea de negocio o buscar oportunidades de trabajo.
  • Ármate de un buen taco de tarjetas y repasa la presentación de tu empresa o labor profesional en un mini discurso o pitch de menos de 30 segundos. A qué te dedicas, cuál es tu punto fuerte y por qué estás en el evento. Debe quedar muy claro y dar buena impresión. Después puede que tengas tiempo de ampliar la información o no, de manera que ese primer discurso debe ser totalmente esclarecedor de lo que haces y de cuáles son tus objetivos y, sobre todo, dar una buena impresión.
  • Dedícale a cada persona su tiempo justo, no vayas solo a conseguir el contacto, habla y pregunta y detecta oportunidades de forma amplia a través de la conversación, cuánto más conozca que hace la persona más opciones tendrás de proponerle cosas. Pero también debes enfocarte para no engancharte a hablar solo con una persona, mantén en mente tu objetivo de contacto y despídete amablemente para conocer a otra persona o pide a las personas que conoces que te presenten a otras. Una actitud activa y amable en un evento de networking es fundamental para obtener buenos resultados.
  • Realiza seguimiento posterior del evento. Escribe si puedes en la tarjeta del contacto las claves de la conversación para poder recordarlas y usarlas en un futuro o haz un resumen tras el evento de las personas que has conocido. Ah, y si dices que le mandarás un mail o realizarás una llamada… ¡hazlo rápido! Aprovecha el recuerdo de la conversación de forma inmediata, bien al día siguiente o como mucho un par de días después para plantear los nuevos pasos en la recién estrenada relación.
  • Y si no es posible establecer un contacto a la primera, no pasa nada, puedes intentarlo más adelante y retomar el contacto pasado un tiempo. No se trata de un todo o nada. Puede ser que más adelante exista una oportunidad de colaboración con esa persona o que vuelvas a encontrarte con ella en un evento similar ¡cultiva las relaciones y ten paciencia! Se trata de “estar ahí”. En este punto de seguimiento si que puedes hace run uso extensivo de las herramientas digitales tales como las redes sociales, el email o el wasapp. Todo vale para mantener el contacto.
  • Pero siempre recuerda que la base del networking es establecer relaciones de calidad que puedan ser válidas en el largo plazo, de manera que cultivar menos relaciones pero más auténticas y, por tanto, de más calidad, siempre va a ser mucho mejor que ser un mero recolector de tarjetas. Y eso se consigue con el cara a cara, con la relación directa y con el conocimiento verdadero de las personas.

De manera que, tal y como comentábamos al inicio de este artículo y como decía Steve Jobs, las ideas surgen de la interacción humana y no del uso de herramientas digitales. Y son las ideas las que nos mueven.

Por ello, expresa tus ideas y tus proyectos, cocina tu red de contactos a fuego lento, potencia el contacto directo y auténtico y crearás relaciones a largo plazo verdaderamente satisfactorias.

¡Que te diviertas!