Las mujeres inmigrantes tenemos tres pilares que nos hacen más fuertes: ser mujer, ser inmigrante, ser emprendedora.

 

Para nosotras el camino suele ser intrincado, simplemente porque somos mujeres. Pero eso, lejos de ser una debilidad resulta una fortaleza, porque nos permite ampliar el abanico resolutivo. Somos madres por naturaleza y guerreras por evolución.

Cuando salí de Cuba hace 10 años con tres maletas llenas de esperanzas, pensé: “Estela Marina, hoy comienza una nueva vida llena de retos, cambios, alegrías y tristezas, pero sobre todo de libertad y futuro para tu familia”.

Cuando eres madre, mujer, inmigrante y emprendedora, tu vida cambia constantemente. Subir a aquel avión de Air Europa con destino a Madrid y llegar al Aeropuerto de Barajas fue una especie de liberación, una liberación que me producía un miedo profundo y una angustia que aún revivo, cada vez que lo recuerdo. Hora cero, los errores cometidos habían quedado al otro lado del atlántico, ya tendría tiempo de cometer errores nuevos, que de eso se trata la vida. Caer y levantarse.

 

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