En el mundo del arte la creación femenina siempre ha estado relegada a una segunda posición tras la alargada sombra del hombre, pero si ha existido un campo en el que el trabajo de las mujeres ha sido totalmente invisible ese ha sido en el del surrealismo. Esto ocurrió básicamente porque los artistas masculinos dedicaban la mayor parte de la temática de sus obras a representar lo femenino desde un punto de vista habitualmente misógino. Los surrealistas veían en la mujer a una musa, a una eterna adolescente y a un recurrente objeto sexual, por eso se oponían a la capacidad de ser sujeto, eran otros tiempos y eso estaba permitido y aceptado. Las primeras artistas se sentían como una amenaza para el trabajo de sus compañeros varones. Muchas de esas mujeres se vieron en la necesidad de esconder su trabajo y sus obras que eran en el mejor de los casos exhibidas de forma clandestina, al margen de la ley. José Jiménez, catedrático de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Autónoma de Madrid, ha organizado una exposición para recuperar este episodio y arrojar luz al complejo trabajo artístico de aquellas mujeres invisibles que han tenido que esperar a que se les ponga nombre y rostro.

Somos plenamente libres: Las mujeres artistas y el surrealismo” es el nombre que recibe la exposición que hasta el 28 de enero se presenta en el Museo Picasso de Málaga a cargo de la comisaría de José Jiménez, en una muestra en la que se reivindica el trabajo de aquellas artistas que lucharon por hacerse un hueco en un mundo solo dominado por hombres.

La selección está compuesta por 124 obras recabadas de museos de Nueva York, San Francisco, Londres, París y Estocolmo (entre otros), de 18 artistas de diversas procedencias, entre las que destacan el trabajo de nombres hoy tan relevantes como: Meret Oppenheim, Toyen, Leonora Carrington, Dora Maar, Maruja Mallo y la mítica Frida Khalo que gracias a su particular visión y al realismo mágico que caracterizó toda su obra ha perdurado en el tiempo como una de las artistas más importantes e inspiradoras de todos los tiempos.

Aprovechando la estimable oportunidad que nos brinda el Museo Picasso de Málaga hemos querido presentaros algunos nombres y apellidos de esas artistas únicas que abrieron el camino del arte para todas esas mujeres valientes que vinieron después.

LEONORA CARRINGTON

Nacida en el año 1917 en Inglaterra, pero de origen y nacionalidad mexicana, fue una destacada pintora surrealista que fue indirectamente conocida por ser la pareja sentimental del pintor alemán Max Ernst. Durante el comienzo de su carrera entró en contacto con el movimiento surrealista y convivió con personajes notables del movimiento como Joan Miró y André Breton, así como con otros pintores que se reunían alrededor de la mesa del Café Les Deux Magots, como por ejemplo el pintor Pablo Picasso y Salvador Dalí quienes admiraban y reconocían su trabajo casi como a una igual.

En 1938 escribió una obra de cuentos titulada La casa del miedo y participó junto con Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Ámsterdam, el resto de su vida fue muy tumultuosa. Tuvo que convivir con una enfermedad mental que le haría perder la cabeza y acabar en un sanatorio de Santander; para posteriormente publicar un poderoso retrato de Hans Bellmer, con quien mantuvo una convulsa relación de tintes autodestructivos que finalmente la llevó a querer quitarse la vida.

BRIDGET BATE TICHENOR

Esta artista mujer nacida en la Francia de 1917 fue acogida como hija predilecta de México, al que adoptó como su país natal. Coetánea y compañera de Remedios Varo y Leonora Carrington, destacó durante la década de los 50 por su obra llena de colores y tradiciones de simbolismos mexicanos que la convirtieron en un referente  como está ejemplificado en su obra Caja de cristal.

Su obra muy comparada con la de sus compañeras destacó por su especial aire místico y análisis de una tierra hermosa y pura que acogió como suya y que le reportó inspiración para algunas de las más importantes obras del surrealismo universal que hayan existido.

DORA MAAR 

Maar nació en el año 1907 en una época aún muy imprecisa para abrir hueco a una mujer en el mundo del arte. Fue conocida como la eterna musa francesa de Picasso en una de sus obras más importantes como el Guernica. Fue además una aventajada fotógrafa de vocación y formación y fue influenciada por el artista cubista hasta el punto de que pudo reinterpretar su arte para posteriormente reinterpretarlo en un lenguaje propio y admirado. Muchos no fueron capaces de admirar su arte pero con el paso de los años Dora Maar se ha sabido labrar un nombre como la respetada artista cubista que hay más allá de la sombra del gran Picasso.

STELLA SNEAD 

Stella Snead es un ejemplo de cómo el arte puede salvarte la vida. Stella tuvo que convivir desde muy joven con la depresión y una muy baja autoestima y encontró en la pintura un vehículo para escapar y sobrevivir.

Su variada obra muestra exóticos paisajes del panorama del Nuevo México, esculturas y ruinas antiguas, todo embebido en un juego profesional de manejo de perspectivas. La obra de Snead tuvo reconocimiento en vida justo antes de fallecer y muchos años después aún se la recuerda como una de las mayores exponentes del arte surrealista mexicano y universal.

Muchos de estos nombres propios de mujeres surrealistas sobrevivieron a una época complicada en la que ser mujer era un impedimento para su vocación, ellas compartieron sus vidas con otros hombres y compañeros de profesión. Amaron, fueron amadas y dejaron constancia de ello y de todos sus anhelos e ilusiones en una amplia obra, que hoy está afortunadamente está al alcance de todos aquellos interesados. Sus obras aún muchos años después siguen funcionando como un faro de luz que ilumina e inspira a mujeres y hombres de cualquier rincón del mundo.