¿Has creado una nueva empresa? ¿Tienes una idea de negocio? ¿Llevas tiempo en el mercado y tienes la sensación de que para despegar de verdad necesitas financiación?

Sabemos que los inicios son difíciles pero seguro que con reglas claras, un presupuesto ajustado y mucho trabajo puedes arrancar una idea de negocio y empezar a sobrevivir. Pero una vez se ve que la idea funciona y que hay mercado para ella, para lograr un crecimiento rápido y sostenido, tarde o temprano probablemente tendrás que atraer financiación para hacer florecer tu negocio.

Supongamos que tienes una idea que has puesto en marcha, un buen plan de negocio y un buen equipo de trabajo. Ahora todo lo que necesitas es dinero para poder hacer crecer tu empresa en el mercado. Existen muchas maneras de financiar un negocio, unas más caras y otras más asequibles. El problema en realidad no es conseguir financiación, lo que verdaderamente importa es obtener la financiación correcta en el momento correcto y en los términos adecuados. Vamos a ver unas pautas fundamentales para iniciar tu búsqueda de financiación.

Para poder obtener financiación externa, primero debes desarrollar una estrategia de adquisición de capital que lidere tu búsqueda de financiación. Para hacerlo, hazte las siguientes preguntas.

1. ¿Cuánto necesitas?

REGLA Nº 1: Al financiarte, busca una cantidad mayor de la que realmente crees que necesitas. REGLA Nº 2: sólo si el coste de la financiación es bajo. Recuerda que conseguir efectivo puede resultar es barato, pero sin embargo la equidad o participación en la empresa no lo es. Una vez que has vendido un porcentaje de tu empresa, recuperarlo es muy, muy difícil y muy, muy caro. Esta es la razón por la que puede ser buena idea realizar múltiples rondas de financiación más pequeñas, especialmente en la fase de inicio, cuando el valor de tu empresa es bajo.

Piensa y planifica bien cuánto dinero debes recaudar para lograr algunos hitos específicos de tu plan de negocios, hitos concretos en un periodo de tiempo, como por ejemplo realizar un lanzamiento de producto, expandir tu fuerza de ventas o implementar nuevos métodos de fabricación. Agrega ese número a tus costes operativos generales. Ahora agrega un colchón de seis a nueve meses de costes operativos. Esta cantidad resultante es más o menos la que necesitas recaudar. La idea es tener suficiente financiación como para mantener a la empresa funcionando y lograr hitos específicos para que puedas demostrar un mayor valor de tu empresa antes de salir a recaudar fondos de nuevo.

2. ¿Cuándo lo necesitas?

REGLA Nº 1: recauda dinero antes de que lo necesites. REGLA Nº 2: siempre lo necesitarás antes de lo que crees. El proceso de financiación siempre lleva más tiempo del previsto. Para los préstamos bancarios, ten en cuenta de dos a tres meses. Para capital riesgo ten en cuenta un tiempo de tres a 12 meses. Para las subvenciones, planifica un año. Puede los procesos de financiación ocurran en menos tiempo, pero debes estar preparada para el largo plazo y para retomar de nuevo el proceso en caso de que no sea fructífero. Por eso resulta recomendable que comiences a recaudar financiación de seis a nueve meses antes de que te quedes sin dinero en efectivo o esperes necesitarlo para realizar una expansión de tu negocio.

Es interesante tener una relación bancaria fuerte ya establecida en el caso de que necesites un préstamo puente para ayudarte durante un proceso que se alarga en el tiempo. Ten en cuenta además que el valor de tu compañía deberá ir evolucionando entre las rondas de financiamiento. En las primeras etapas, se espera un aumento en el valor de la compañía de al menos dos o tres veces.

Por eso es tan importante valorar hitos concretos para las siguientes rondas. Deberás poder demostrar que has alcanzado algunos hitos, como más clientes, nuevos productos o servicios (o nuevas versiones de los mismos) o una mayor cuota de mercado. Si programas tus rondas de financiación para cuando puedas mostrar un éxito demostrable, obtendrás valoraciones más altas y mantendrás más contentos a tus inversores.

3. ¿Qué tipo de financiación es la más adecuada?

Antes de pensar que necesitas un socio inversor a toda costa, ten en cuenta que existen multitud de opciones en el mercado para conseguir financiación sin vender parte de tu empresa. No se trata de seguir la moda o de pensar que tu negocio solo será exitoso si atrae inversores. Investiga de manera exhaustiva los diferentes tipos de préstamo y productos financieros que existen en el mercado y las posibles subvenciones de las que se puede beneficiar tu negocio antes de decidir el tipo de financiación más adecuada para tu empresa.

Recuerda además que el proceso para conseguir socios inversores es largo y requiere de mucho trabajo y preparación por tu parte, por lo que es recomendable asesorarse bien y conocer las diferentes opciones antes de entrar en ese tipo de búsqueda de financiación.

4. ¿De quién quieres la financiación?

Si decides iniciar la búsqueda de socios inversores recuerda dos reglas fundamentales. REGLA Nº 1: financia tu negocio solo con personas a las que respetes y con las puedas tener una buena relación. REGLA Nº 2: mantén la regla nº 1 muy en serio. Piensa que lo normal es que un inversor permanezca en tu compañía de dos a siete años. En ese tiempo seguro que la empresa pasará por buenos y malos momentos. Por eso es clave asegurarse de que la persona o personas que invierten sean una buena compañía en ambas situaciones. Además, necesitas un socio/a que comprenda el sector en el que trabaja tu empresa y los pormenores del negocio.

Prepara una lista de 10 inversores/as que entiendan tu mercado o producto y que hayan trabajado con compañías que se encuentren en la misma etapa que la tuya. Para encontrar inversores, busca en Internet “capital riesgo“, “micro préstamos” o “préstamos comerciales” e infórmate. Asiste a eventos y seminarios o acude a una empresa intermediaria para poder elaborar tu lista, acercarte y empezar a presentar a los cinco primeros en tu lista.

Si has realizar bien tu tarea, tu empresa es interesante y tienes suerte, puede que ya encuentres financiación en esos cinco primeros. Si no es así, acércate a los otros cinco. Nunca es conveniente que cuentes a los posibles inversores acerca de los demás o que busques financiación de manera masiva. Si uno decide que no quiere invertir, puede llamar a los demás y contarle sus motivos.

Si tu empresa no está ganando interés entre los inversores, para un momento y asegúrate de localizar el problema y prepárate para buscar una solución concisa, convincente y completa. Si estás ganando interés, busca más inversores hasta completar tu ronda de financiación y aprende de tus errores para mejorar el proceso. Recuerda: la generación de valor es fundamental.

5. ¿Prefieres inversión activa o pasiva?

Por último debes preguntarte si quieres financiación “activa” o “pasiva”. La financiación activa proviene de inversores/as que trabajarán estrechamente contigo y agregarán valor a su inversión, presentándote oportunidades de crecimiento, de ventas, personas influyentes e ideas de marketing basadas en su experiencia. La financiación pasiva es solo dinero, sin conexiones y sin valor adicional. Si tu empresa es semilla o etapa inicial, o si el inversor con el que tienes oportunidad de entablar relación tiene contactos clave en tu sector, entonces busca financiación activa. Si por el contrario ya tienes suficientes conexiones activas en tu sector y solo necesitas dinero efectivo para crecer, entonces debes preferir la inversión pasiva. Recuerda que tanto la búsqueda como las relaciones con los inversores pueden llevar mucho tiempo y trabajo. Planificate para que la búsqueda de financiación no se convierta en tu única actividad u organízate para que la operativa de tu negocio no se vea afectada por ello.

Recuerda que obtener financiación es sin duda importante, pero que el negocio funcione y avance es la clave para el futuro de tu empresa.

¡Buena suerte y mucho ojo!